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La Nación – Se reconfiguran los términos de intercambio con Estados Unidos

9 Feb, 2021

La presencia de un submarino estadounidense con apoyo británico en el Atlántico Sur no alcanza a desarmar las expectativas positivas de cómo impactaría la presidencia de Joe Biden en las relaciones políticas y comerciales entre Estados Unidos y la Argentina. En general, economistas y especialistas en relaciones internacionales coinciden en que se abre una etapa de oportunidades, aunque advierten que en la agenda del mandatario del país del norte hay temas prioritarios por sobre Latinoamérica y la Argentina: recomponer la alianza con la Unión Europea y canalizar institucionalmente el conflicto con China.

El punto que más destacan es que Biden conoce “profundamente” la situación en la región y, seguramente, apuntará a una relación en línea con la estrategia de la administración de Barack Obama.

Estados Unidos, a nivel global, es el primer importador y segundo exportador mundial de bienes y primero en ambas cuentas de servicios. También es el principal inversor a nivel global.

Con respecto a la Argentina, es el tercer mercado de las exportaciones argentinas de bienes (después de Brasil y China) y ocupa el mismo puesto en el origen de las importaciones, en tanto que es el primer destino de exportaciones argentinas de servicios y el primero, también, de las importaciones. El saldo comercial bilateral es deficitario para la Argentina; es el tercer mayor rojo del país.

Según datos de la Dirección Nacional Centro de Economía Internacional (CEI) de Cancillería, desde el 2000 su participación en los flujos comerciales argentinos refleja la evolución de los intercambios globales estadounidenses: bajó de 12% a menos de 8% de participación en las ventas locales y de 19% a poco más de 11% como origen de compras. Por el lado de las exportaciones, la explicación es el salto en la porción de los asiáticos, principalmente China, que pasó de ser destino de 3% de las ventas argentinas en 2000 a 7,3% en 2020. En el caso de las importaciones, las chinas saltaron de 5% a 25,3% el año pasado. La Argentina es destino de 0,6% las exportaciones estadounidenses y origen de 0,2% de sus importaciones; en el comercio de servicios, en el promedio del período 2016-2018, sólo el 1% de las exportaciones de servicios de Estados Unidos estuvieron dirigidas a la Argentina. En importaciones, la Argentina provee 0,5% del total importado por Estados Unidos y el país explica el 0,2% de la Inversión Externa Directa estadounidense. Es el principal inversor extranjero en la Argentina. Sus inversiones se dirigieron principalmente al sector de minería (39,3%) y a la industria manufacturera (24,4%).

Alejandro Díaz, CEO de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham) enfatiza que hay múltiples oportunidades a nivel comercial. Por un lado están las negociaciones para reabrir el mercado al biodiesel argentino (está cerrado desde 2017 y en promedio son unos US$1200 millones anuales); potenciar la exportaciones de productos agroindustriales (camarones y langostinos congelados, vino, cebada, carne bovina deshuesada congelada, aceite de girasol en bruto, pellets de leguminosas, limones, y miel, aceites esenciales de limón, jugo de cítricos, jugo de uva, moluscos, ajos frescos o refrigerados, arándanos rojos frescos, té negro fermentado y té parcialmente fermentado, y demás residuos sólidos de la extracción de materias grasas o aceites vegetales, yerba mate, aceite de maní en bruto, entre otros).

La Argentina es uno de los diez países con menor participación del comercio internacional en su economía en el planeta

“La Argentina es uno de los diez países con menor participación del comercio internacional en su economía en el planeta y el que menor ratio de inversión extranjera en relación con el PBI exhibe en la región –agrega Díaz-. Estados Unidos es el mayor importador del mundo y el mayor inversor extranjero en el mundo. Hay que seguir trabajando para ganar participación. En 2018 volvimos a exportarles carne vacuna después de 17 años de ausencia, habrá que consolidar este mercado diferenciador. El comercio bilateral es deficitario para la Argentina desde hace más de 70 años y esa tendencia difícilmente se revierta, pero la oportunidad de mejorar nuestra marca país es posible”.

China, clave

Claudio Loser, exdirector argentino ante el Fondo Monetario Internacional (FMI), enfatiza que Biden tiene “muy buen conocimiento” de la Argentina ya que era el vínculo con la región durante la administración Obama: “Claramente tiene una visión más internacionalista y multilateralista que (Donald) Trump y será más positivo para la Argentina, pero la obsesión internacional está enfocada en China y en la Unión Europea. No es que América Latina será el tema uno en la agenda internacional. Hay interés en reestablecer vínculos y también preocupación respecto de la presencia de China en la región. Es el ‘nuevo invitado’ en el vecindario y están preocupados”.

El excanciller Jorge Faurie vincula la presencia del submarino estadounidense en el Atlántico Sur con que la Argentina le negó el ingreso al buque Stone a aguas nacionales alegando cuestiones de la pandemia mientras permite toda la operativa de los chinos. Advierte que la situación generó “incomodidad” en Estados Unidos en medio de una disputa que mantienen las dos potencias en el Atlántico Sur y en la que la Argentina “apareció favoreciendo a uno de los contendientes”. Reconoce que hay una comercial. “China es nuestro principal comprador. Dentro de ese vínculo está todo el tema de las vacunas, eso es cierto. Pero ya hemos priorizado a Rusia y todavía estamos esperando las vacunas que vienen en dosis homeopáticas. Si bien Estados Unidos también es una potencia y no necesita lo que tiene la Argentina, es fundamental mantener la equidistancia”.

Para el analista internacional Claudio Fantini es la Argentina la que “debe buscar la construcción” de una relación de Washington y no esperar a ver los movimientos de Biden. Insiste en que no hay que perder de vista el contexto que mostró que las superpotencias en vez de generar una “alianza global” para combatir una “pandemia global” optaron por “competir”. En esa competencia, los países occidentales –con menos gravitación de Estados sobre las farmaceúticas- dieron prioridad con las vacunas a sus propios habitantes. En cambio China y Rusia las aprovecharon para “posicionamientos geopolíticos y geoestratégicos”, por ejemplo, con países como la Argentina.

“Hay que construir el interés de Biden en la región”, insiste y apunta que la designación del europeísta Antony Blinken como secretario de Estado marca el interés prioritario es “reconstruir la alianza, el vínculo estratégico” con la Unión Europea. Respecto de China, sostiene que seguramente buscará encontrar un ducto “más institucional” al conflicto a la vez que intentará contener la injerencia rusa tanto en Estados Unidos como en puntos claves de Europa y Latinoamérica. “En la región, la prioridad pasa por la cuestión migratoria y Biden revertirá parte de lo de Trump, se enfocará en las causas y no en las consecuencias”.

Jorge Vasconcelos, economista del Ieral de la Fundación Mediterránea, aporta que Estados Unidos asume que parte del avance geopolítico de China y Rusia tiene que ver con el decaído rol de los organismos nacidos con Bretton Woods y enlaza con eso la intención de Biden de una alianza más clara con Alemania y Francia que se traduciría en la capitalización de US$ 500 .000 millones de esas instituciones: “Si se da, implica para la Argentina un plus de US$3500 millones disponibles que no es menor y que implicaría un contrapeso al Banco Asiático de Inversión”.

Otro aspecto que indica es que cuando la Argentina defaulteó la deuda con el Club de París se derrumbó la importación de bienes de capital de parte de los países que lo integran porque los organismos que dan garantía dejaron de hacerlo. “La provisión la terminaron haciendo a favor de Brasil y China y se profundizaron las relaciones comerciales y tecnológicas. Hay que seguir las nuevas negociaciones porque hay una conexión muy fuerte entre lo financiero y el comercio exterior”, añade.

Nuevas formas

“La carta que debiera usar un gobierno argentino con Biden y con las administraciones posteriores pasa por el rol en el interés ruso y chino, buscar un esquema más equilibrado –ratifica Fantini-. Plantear una relación fructífera con desarrollo y oportunidades económicas”. Desde Amcham suman que China se convirtió, en la última década, en el principal socio comercial de la mayoría de los países de la región, al tiempo que sus empresas construyeron infraestructura, principalmente represas y ferrocarriles.

El desafío de Estados Unidos será “recomponer la atención comercial para nivelar esta situación de los últimos 10 años. La tecnología 5G será la próxima batalla”. En ese contexto, entienden que la Cumbre de las Américas prevista para este año, con Estados Unidos como anfitrión, podría ser una “prueba temprana del éxito o los escollos de esta nueva agenda”.

Díaz sostiene que la estrategia estará basada en una relación bilateral con Brasil -podría ser el país “aliado o gestor” aunque las circunstancias llevan a pensar que es de difícil concreción- mientras que con la Argentina “todo dependerá de los comportamientos diplomáticos de nuestro país y la consistencia para demostrar que es un actor confiable en dicho diálogo bilateral”. En materia comercial, indica que hay que superar aspectos como las limitaciones de acceso al mercado de cambios, el comercio administrado y la falta de incentivos fiscales, políticas a largo plazo para incentivo de la inversión. “Hay que otorgar señales claras a mediano plazo a través de un plan socio económico sustentable y cierto; dar seguridad jurídica”, afirma.

Para Loser la relación de Estados Unidos con la Argentina tiene dos aristas, una como competidor y otra como destino de inversiones. En el primer caso –aunque ambos producen commodities agrícolas y buscan los mismos mercados-, el economista sostiene que coinciden en la “defensa de mercados abiertos”. En el caso de las inversiones, subraya que Estados Unidos no direcciona a sus empresas. “El problema no es la relación sino las condiciones que se ofrezcan; el problema es nuestro”, resume a la vez que advierte la Argentina en particular y Latinoamérica en general es de las regiones del mundo la que menos creció por lo que perdió importancia relativa.

Vasconcelos completa esa idea con que los tres principales países de la región -México, Brasil y Argentina- no parecen con chances de ayudar a Biden a resolver el problema más candente como es el avance de China: “(Jair) Bolsonaro tiene una visión nacionalista, (Andrés) López Obrador viene mostrando en temas internacionales una tendencia a no involucrarse y en la Argentina no se sabe porque no hay definiciones claras”.

Por otro lado, Estados Unidos apunta a ser uno de los países con una recuperación más fuerte de su economía. El economista dice que las compañías multinacionales estadounidenses con presencia en la Argentina son fuertes y las inversiones posibles se relacionan básicamente con ese sector, aunque en esas decisiones impactan las restricciones de la economía argentina. •

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